La Mentira en la Edad Infantil

Nadie nace sabiendo mentir. Como cualquier otro concepto, habilidad, herramienta o competencia, nosotros también tenemos que aprender a mentir.

Bajo mi humilde opinión, la mentira es algo mucho más importante de lo que la gran mayoría de los adultos pensamos en las edades infantiles, e influye directamente en su desarrollo cognitivo y su forma de interpretar el entorno que le rodea. Los niños no nacen mintiendo. Eso es un proceso que requiere de otros muchos e importantes aprendizajes anteriores.

Cuando los papás comienzan a darse cuenta de que sus hij@s les mienten, por regla general, se molestan y les regañan. No digo que no sea necesario hacer entender a los niñ@s que no se debe mentir, pero tampoco debemos tomarlo como un aprendizaje negativo. Más bien todo lo contrario. Cuando un niño miente, pone en práctica una gran cantidad de herramientas y habilidades que ha tenido que organizar y enfocar hacia el bien propio que desea conseguir. Para que me entendáis: cuando un niñ@ miente, ha tenido que llegar primero a la conclusión de que ésa es la vía más positiva o rápida para alcanzar lo que quiere. Ha debido saber a quién mentir y, lo más importante,  qué decirle para que surja efecto en dicha persona. No es una tarea fácil, no.

La mentira suele aparecer a los 4 años de edad aproximadamente. Y como cualquier otro aprendizaje requiere de práctica para ir perfeccionándolo. Con lo cual, no debemos alarmarnos cuando esta conducta aparezca y lo haga además en reiteradas ocasiones.

Aprender a mentir supone un salto cognitivo importante en el desarrollo del niñ@.

Pero, es curioso, cómo sólo nos preocupamos cuando observamos en los niñ@s esta conducta, y no nos paramos a pensar en la de ocasiones al cabo del día que los adultos podemos llegar a mentirles a ellos. La mentira no sólo influye en su educación, desarrollo y aprendizaje como proceso interno del niño, sino también como factor externo que se encuentra directamente relacionado con el trabajo de la Inteligencia Emocional en estas edades.

NO ES BUENO MENTIRLE A LOS NIÑOS. La gran mayoría de las veces, lo hacemos porque o bien no sabemos cómo explicarles algo o bien por cansancio. Pero en ninguna de esas ocasiones es positivo. Si mentimos a los niñ@s lo único que estamos es maquillando la realidad y el entorno en el que viven, y lo único que vamos a conseguir es que se hagan una idea del mismo errónea. Y digo yo, si nuestra principal labor es ayudarlos a entender el funcionamiento de dicho entorno, para que puedan formar parte positiva y activa del mismo, ¿qué creéis que ocurrirá cuando descubran que realmente no es lo que esperaban? Sencillamente, las herramientas y habilidades que hayan aprendido para desenvolverse en él serán inútiles en su mayoría.  ¿Por qué todos los cuentos tienen un final feliz? ¿por qué le ocultamos la falta de un ser querido inventando viajes? ¿por qué cuando unos padres se separan le dicen que papá o mamá  está trabajando? Con este tipo de actuaciones lo único que conseguimos es aletargar el que el niño conozca y asuma la realidad pero añadiendo además el doble trabajo deprimero evolucionar hacia la situación falsa que le indicaron en un primer momento, y ahora desandar ese camino para poder andarlo con paso firme hacia la real.

Sintetizando, la mentira como todo en esta vida, tiene su parte positiva y negativa, sólo hay que intentar encontrarlas.

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1 Response

  1. Liliana dice:

    Estoy muy de acuerdo en cuanto a que la mentira como todo tiene su lado bueno y su lado malo, pero no hay que confundir el ir paso a paso con la verdad cruda en ciertas circunstancias y la mentira. los adultos tenemos que ir paso a paso. saludos!

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